No se trata del más barato, sino de la mejor relación costo/beneficio

Muchos agricultores siembran sin saber, a ciencia cierta, cuáles son las características y propiedades del suelo donde van a cultivar. Esto es como sembrar a ciegas porque podría invertir mucho dinero en abonos y fertilizantes que el suelo no estaría necesitando o aplicando dosis insuficientes o exageradas. O el efecto contrarío, se estaría aplicando insumos no pertinentes para el tipo de cultivo o suelo en el que se busca trabajar.

La eficiencia en la agricultura se inicia con el tema de costos y no necesariamente en buscar los productos más baratos, el agricultor con conciencia esta decidiendo en función del costo- beneficio, esto quiere decir, que al aumentar productividad se disminuyen costos de producción en fertilización y abono.

La disyuntiva parte de un principio. Según los expertos, es vital tener un análisis y estudio de suelo realizado por una persona independiente de la extensión del área a cultivar y del insumo a utilizar en el sentido si es químico u orgánico.

Se recomienda a los productores, grandes, medianos y pequeños tener un análisis de suelos como base pero sumado a ello, deben tener una asesoría técnica que les ayude a interpretarlo para conocer en realidad qué tipo de suelo se tiene.

Pero el estudio de suelos no funciona sólo si de optimizar los nutrientes aplicados se trata. Es necesario mirar la eficiencia de los fertilizantes porque éstos pasan por pérdidas, bien sea en suelo o en aire, por un periodo de vaporización inevitable.

Para evitar esto se deben aplicar minerales naturales, como por ejemplo zeolita que tiene la propiedad de hacer más efectiva la aplicación de insumos. Los fertilizantes se van a quedar en el suelo y es una forma de hacerlos más eficientes.

Uno de los problemas que señala el presidente de la Asociación Colombiana de Ingenieros Agrónomos, Ángel Alberto Caro, es que el agricultor se guía más por la publicidad de las casas productoras de insumos o por experiencias de otros para aplicar los productos en sus cultivos.

“Hay todavía muchos cultivadores que aplican fertilizantes por recomendación sin hacer los estudios de suelo debidos y sin entender la fisiología del cultivo. Entonces hacen las aplicaciones y las vuelven rutina lo que los puede llevar no sólo a tener grandes pérdidas económicas y sobrecostos  por poca efectividad, sino también deteriorar los suelos”, agregó.

Precisamente, uno de los efectos negativos que identifican los agrónomos de aplicar fertilizantes a ciegas, además de los posibles mayores costos, son los problemas que esto genera en el suelo porque puede llevar a deteriorar las propiedades. Recuperarlas es difícil, genera otros costos y hace compleja la competitividad de los cultivos.

“La recomendación es asesorarse de una  persona que no sólo sepa de suelos sino también de fisiología de cultivos, es decir que conozca de nutrición de las plantas en las diversas etapas. Es muy importante la buena nutrición del cultivo porque genera economías en productos para plagas y enfermedades.

A una planta se le debe tratar y le  pasa lo mismo que a un ser humano. Si se está bien alimentado es más sano y puede resistir enfermedades”, sostuvo.

En este proceso el agricultor debe tener en cuenta tres factores clave: que el fertilizante sea el adecuado, que se quede en el suelo y que la planta crezca y produzca.

Se trata entonces que el agricultor este asesorado por una casa comercial con alta experiencia técnica, todos los cultivos son distintos y aunque se puede partir de un programa de nutrición balanceado lo realmente importante es adaptarlo a las necesidades del ecosistema planta-suelo-agua y ele efecto del microclima para obtener los rendimientos esperados y obtener un mayor beneficio que apalanque la inversión realizada.

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